Un estudio demuestra que las colillas de cigarrillo dominan la basura mundial: “Son pequeñas bombas químicas que luego regresan en la cadena alimentaria de los humanos”


Un estudio científico, realizado por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Sao Paulo en Brasil, determinó que alrededor de 4,5 billones de colillas de cigarrillos se desechan de manera incorrecta cada año en el mundo. Eso lo que las convierte en el residuo más común del planeta.
Los cigarrillos contienen más de 7.000 compuestos químicos, de los cuales al menos 150 son tóxicos. “Los contaminantes químicos presentes en las colillas se dispersan rápidamente, especialmente en contacto con el agua de mar”, afirmó el investigador Victor Vasques Ribeiro, autor principal del estudio y doctorando del Instituto del Mar de la Universidad Federal de Sao Paulo (Unifesp).
“En pocas semanas ese material tóxico es liberado en el ambiente y puede ser letal para diversas especies acuáticas”, agregó Vasques Ribeiro. Lo que sucede es que la inmensa mayoría de los filtros de cigarrillos comerciales están fabricados con acetato de celulosa, un tipo de plástico derivado de la celulosa.
Son más de 15.000 fibras sintéticas diseñadas para atrapar partículas y no son biodegradables. Pueden tardar hasta 10 años en descomponerse, persisten en el ambiente durante largos períodos y se fragmentan en microplásticos que contaminan a los organismos marinos.
Vasques Ribeiro indicó que no solo tiene consecuencias en la fauna acuática, sino que esos compuestos pueden regresar a los humanos a través de la cadena alimentaria, cuando los organismos marinos afectados por este fenómeno mundial son incluidos en la dieta.
El estudio, destacado y publicado en la revista Environmental Chemistry Letters, fue realizado de manera interdisciplinaria por investigadores de la Unifesp, la Universidad Estatal Paulista (Unesp) y el Instituto Nacional de Cáncer de Brasil, con la colaboración de colegas de la Johns Hopkins University de Estados Unidos y la Universidad San Ignacio de Loyola de Perú.
Recopilaron datos de 130 estudios realizados en 55 países entre 2013 y 2024, enfocado especialmente en ese tipo de desecho. Además de la estimación de que se tiran 4,5 billones de colillas cada año en el mundo, los resultados estipularon que representa en promedio unas 550 colillas arrojadas al ambiente por persona al año.
Ese número también se traduce en una masa de unos 766,6 millones de kilogramos y una densidad media de 0,24 colillas por metro cuadrado en ambientes urbanos y acuáticos, es decir, más de 38 unidades por metro cuadrado en playas y zonas costeras altamente frecuentadas.
En algunos casos los reportes detallaron que más de la mitad de los residuos recolectados en playas estaba compuesto por colillas de cigarrillos. Las zonas costeras resultan ser áreas críticas de contaminación en 17 países, principalmente en América del Sur, Medio Oriente y el Sudeste Asiático.
“Si las personas entendieran que están arrojando pequeñas bombas químicas cuando desechan una colilla, tal vez no lo harían con tanta normalidad”, sostuvo Vasques Ribeiro, quien tiene una eximia formación como ingeniero ambiental.
El estudio demostró que en las áreas protegidas no están completamente libres de esta problemática, debido al arrastre de residuos por las corrientes marinas, pero se reduce la contaminación hasta 10 veces en comparación a zonas sin protección.
Desde la perspectiva de la salud pública, André Salem Szklo, el investigador del Instituto Nacional de Cáncer, cuestionó el papel histórico del filtro en la industria tabacalera.
“Se difundió la idea de que el cigarrillo con filtro sería más saludable, lo que favoreció el inicio y la continuidad del hábito de fumar, pero ahora se sabe que resulta insostenible”, afirmó Szklo, quien lideró además otros estudios similares en torno a la nicotina.
Szklo aseguró que Brasil fue líder mundial en el monitoreo de la epidemia del tabaquismo, aunque reconoció que también hubo deficiencias en las políticas tributarias y la producción nacional.
Los autores indicaron que esperan que los resultados de esta nueva investigación sirvan de base para futuras negociaciones internacionales, ante la necesidad de un tratado global contra la contaminación por plásticos, así como para políticas locales de control del tabaco y gestión de residuos.
Con información de agencias.
Fuente: www.clarin.com



